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Mostrando las entradas etiquetadas como Nancy DeMoss Wolgemuth

Mentiras que las mujeres creen sobre el perdón

Cada vez que hablo sobre el tema del perdón, invariablemente alguien me dirá: "Yo nunca he sido capaz de perdonarme por lo que hice." Es interesante que la Biblia nunca habla de la necesidad de perdonarnos a nosotros mismos. Pero creo que lo que muchas de estas mujeres están diciendo en realidad es que nunca han sido capaces de sentir que se les ha perdonado por lo que han hecho. Todavía están llevando un sentimiento de culpa y vergüenza por su fracaso. A pesar de sabemos que Dios puede perdonarles, en el fondo de su corazón no creen que han sido completamente perdonadas. Les resulta difícil aceptar la misericordia de Dios y el perdón. Sienten que para ser restauradas al favor y la comunión con Dios, hay algo más que ellas deben hacer para expiar sus pecados. El problema es que una vida de "buenas obras" no es suficiente para lidiar con la culpa de un solo pecado contra un Dios santo. Como una mancha rebelde que ningún tintorero puede quitar, el pecado produ...

Retrato de un padre piadoso

Por Nancy Leigh DeMoss Más de 3000 días han pasado desde que recibí la llamada telefónica diciéndome que mi padre había tenido un ataque al corazón y había partido a estar con El Señor. Habíamos estado juntos sólo algunas horas antes, celebrando mi cumpleaños número 21. Él era mi mejor amigo. Nuestros corazones latían al mismo compás de tantas formas. No podía imaginarme la vida sin él. Se dice que el tiempo sana. Yo sé que el Espíritu Santo ha sanado las heridas de este corazón quebrantado de forma sobrenatural, tierna y llena de gracia. Pero hay algunas cosas que el tiempo no puede lograr que uno olvide. Las incontables, memorias que atesoro de la vida de mi papá, llenas de gozo, se hacen mas preciosas con cada año que pasa. Dudo que haya pasado un sólo día desde el 1ro de Septiembre de 1979, donde mi vida no haya sido tocada por la vida de este hombre que conoció y caminó con Dios. A través de los años, me han hecho muchas preguntas sobre mi padre. Cada vez que hablo s...

Superando la maldición de las palabras

Por Nancy Leigh De Moss La maldición de las palabras incluye palabras pronunciadas por otros (incluso por usted mismo) y tienen la intención de herir y dañar, menospreciar o desear mal. Considere el ejemplo de David, a quien Shimei maldijo y menospreció en 2 Samuel 16. Shimei acusó falsamente a David, atribuyéndole hechos y la pérdida de su reino por el juicio de Dios debido a presuntos pecados en contra de la casa de Saúl. Las palabras de Shimei dañaban. ¿Cuáles palabras han dicho en tu contra intentando “maldecirte” o te han herido sin merecerlo? Eres tan torpe. . . Nunca llegarás a nada. . . Nunca vas a cambiar. . . Vas a ser igual que tu madre. . . No encontrarás alguien que te ame. . . Me gustaría que estuvieras muerto. . . Me gustaría que nunca hubieras nacido. . . Siempre. . . nunca. . ". Etc.. El hecho de ser un hijo de Dios no te hace inmune a la maldición de otros. La clave es cómo responder a esas heridas. Existen dos posibles respuestas: 1. Abis...

Transformación: ¿cómo sucede?

"No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente."  (Romanos 12:2 NVI) Recientemente me encontré con una mujer a la que no veía desde hacía varias semanas. Casi no la reconocí. Su cabello, generalmente rubio, se había vuelto completamente blanco. La transformación fue increíble, ella parecía una persona diferente. ¡Todo lo que necesitó fueron 40 minutos y  un poco de tinte! Si tan sólo la transformación espiritual fuera tan fácil. Solo lee un libro, ve a un consejero, asiste a una conferencia, haz un nuevo compromiso, decide ser diferente, derrama algunas lágrimas en un altar, memoriza unos versículos . . y listo! Te conviertes en una cristiana madura y piadosa. Por el contrario, la experiencia de muchos creyentes es la siguiente: Haces el compromiso. Fallas. Confiesas. Vuelves a comprometerte. Fallas de nuevo. Confiesas de nuevo. Vuelves de nuevo a comprometerte. Fallas de nuevo. Te das por vencida. Después de t...

Un llamado a la feminidad bíblica

Debido a la liberación femenina moderna, el valor de la mujer ha llegado a ser equiparado con su papel en la comunidad y el mercado, asignándosele relativamente, muy poco valor a los roles de la mujer en el hogar. Hoy, no se  regala flores a la mujer en reconocimiento a su actitud reverente, modesta, casta, gentil y callada. Las mujeres raramente  son aplaudidas por amar a sus esposos e hijos, por mantener la casa en orden, por  cuidar de sus padres convalecientes, por ser hospitalarias o por llevar a cabo actos de bondad, servicio y misericordia. En otras palabras, se  presta  poca atención a los  logros que la Palabra de Dios dice que toda mujer debe aspirar. (1 Timoteo 5:10; Tito 2:3-5) Se suponía que la liberación femenina le brindaría a las mujeres, un mayor sentido de satisfacción personal y libertad. Pero no puedo evitar sentir una sensación de tristeza por lo que se ha perdido en medio de la agitación —es decir, la belleza, la maravilla y el...