"Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré." (Lamentaciones 3:22-24) Tener presente en nuestro corazón las promesas firmes y eternas de nuestro Dios, nos traen continuo aliento al alma. El pecado siempre trae consecuencias. Hoy en día, así como en el tiempo de Jeremías, el pecado sigue siendo la causa de tanta calamidad, de tanta aflicción y sufrimiento. Somos desobedientes por naturaleza. Si vamos a los primeros versículos de Génesis nos damos cuenta que el primer pecado del hombre fue la desobediencia. Y aunque el Señor es un Dios de amor, también en un Dios Santo y Justo y no puede pasar por alto el pecado y por lo cual, castigo al hombre por quebrantar Su mandamiento. En el tiempo de Jeremías, el pueblo también desobedece al Señor. Le dieron la espalda al Dios que los rescato con mano poderosa, ...