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Mostrando las entradas etiquetadas como Jani Ortlund

Construyendo un lugar para el alma

Cuando Jesús quiso calmar el miedo de sus discípulos, Él les habló de preparar un lugar para ellos en la casa de Su Padre (Juan 14:1-6). Él, quien nunca tuvo un lugar al cual pudiera llamarle hogar, conocía sobre nuestros más profundos anhelos acerca de tener un lugar al cual pertenecer; un lugar donde pudiéramos encontrar descanso, esparcimiento; un lugar donde pudiéramos recibir una acogida incondicional. Considero que un hogar piadoso es un anticipo del cielo. Y se requiere de una mujer devota para poder construir ese tipo de hogar, lo que Robert G. Ingersoll ha llamado “un palacio para el alma”. Una mujer piadosa hace un compromiso de por vida con su hogar. Ella dedica sus conocimientos y creatividad a manejar y sostener su hogar, construyendo una vivienda terrenal para aquellos que más ama. Ella sabe cómo balancear su vida a favor de aquellos que ella ama. Las familias fuertes no se hacen solas. Requieren de planificación consciente y deliberada, y mucha sabiduría. “Con ...

Amy Carmichael | Rendida incondicionalmente a su amado Rey

¿Alguna vez has leído un pasaje tantas veces que el mensaje del Evangelio se debilita?  ¿Y luego has experimentado a Dios abrir generosamente los oídos de tu corazón para que puedas escuchar las mismas palabras a través de Su Espíritu hablándote en la intimidad, y que éstas cobran un nuevo significado?  Dios puede usar precisamente tu tiempo a solas con Él. O tal vez a una maestra de la Biblia que te ayude a ver una antigua verdad de una manera más profunda.  ¿Ha usado Dios alguna vez a otra creyente para despertar en ti un conocimiento más profundo de Sus Caminos? Para mí, la vida de Amy Carmichael (1867-1951) ha engrandecido y clarificado las palabras de Mateo 16:25, tan conocidas, pero con frecuencia no bien asimiladas: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí la hallará.” Puedo decir, junto con su biógrafa, Elisabeth Ellio...

Mary Slessor de Calabar | La gran madre

Me encontraba en mi acogedor estudio, sorbiendo una taza de té, mientras leía acerca de Mary Slessor (1848-1915) me sentía profundamente consciente de lo diferentes que eran nuestras vidas en cuanto a comodidades y cultura. Aun así, mi corazón late junto al suyo. Amamos y servimos al mismo Señor. Ciertamente yo tenía mucho que aprender de ella.  Espero que la devoción de Mary por Cristo nos ayude a “considerar cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras”  (Heb. 10:24) Un puesto de honor Nacida en 1848 en una familia pobre en Aberdeen, Escocia; su carácter fuerte se hizo evidente desde su juventud, al pasar catorce años trabajando en una fábrica con jornadas de doce horas diarias para ayudar a su madre con el sostenimiento de sus seis hermanos.  El carácter fuerte no asegura grandeza; usar esa fortaleza para servir a su Rey fue lo que distinguió a Mary. Las experiencias tristes en su hogar no detuvieron su vida. Más bien, la prepararon para lo que v...