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Mostrando entradas de febrero 11, 2016

Una respuesta dolorosa

"Señor que se haga Tu voluntad y no la mía", "Señor quiero conocerte más”, "Señor hazme más parecida a Cristo".  Son peticiones que solemos presentarle al Señor, pero en ciertos momentos nuestra intención no es que Él responda, por lo menos, no de la manera en que me sucedió en esta ocasión. A veces cuando le pedimos a Dios que sea lo primero en nuestras vidas, Él quita todo lo demás porque en nuestra pequeña fábrica de ídolos llamada corazón, algunos debemos vivir la experiencia de que Dios sea lo único que tenemos, a fin de que pueda ser lo primero. Y cuando todos esos pequeños idolitos son removidos, nos duele porque parte de nosotros se va con ellos y ¡gloria Dios por eso! Porque si no, jamás pudiéramos parecernos más a Jesús. Ser más como Cristo se trata de una transformación radical, hay mucho que cortar en nosotros, se requiere, literalmente, matar al viejo hombre y en ese proceso esos pedazos que nos van quitando duelen ---permítanme acentuar un poco esa…