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¿Estás bien plantada en tu fe?

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:1-3)
Dios no juzga a la gente por su raza, sexo o nacionalidad. Dios juzga sobre la base de tu fe en Él y la respuesta que das a su voluntad revelada. Los que con diligencia tratan de obedecer la voluntad de Dios son como árboles sanos que dan fruto y que tienen grandes raíces, y Dios promete cuidarlos.
Este salmo empieza con "bienaventurado" es decir: alguien que es dichoso, o feliz; pero no en la felicidad que conocemos que depende de las circunstancias de lo bueno o malo, sino de el gozo de saber que Dios es quien tiene el control de todo.
Nos dice que esta bienaventuranza viene de saber que no andamos en caminos y consejos de malos; Sabes nuestras amigas pueden tener una influencia muy fuerte en nosotras , a menudo de forma muy sutil, al tener amistades no creyentes que no comparten la comunión entre hermanas sino que tienden a burlarse de Dios nos veremos llevadas hacia el pecado y volveremos indiferentes a la voluntad de Dios. Esto es un peligro latente.
Salmo 64:2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad.
Proverbios 13:15 El buen entendimiento da gracia; Mas el camino de los transgresores es duro.
Ahora vemos un contraste en: de no andar en caminos malos sino deleitarnos en la ley de Jehová.
Vivir para Dios en un mundo engañoso puede ser una batalla difícil y solitaria, Dios cuida del débil y necesitado, dándonos a conocer toda su voluntad en su Palabra "su ley", nos dice que al deleitarnos en su ley de día y de noche podemos combatir estos malos pensamientos que vienen a nuestra mente.
Salmo 40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.
Salmo 119:11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
Al estar firme en el Señor, este salmo nos dice primero que somos bienaventurados, luego al ser dichosos nos podemos deleitar en su ley, y por último nos dice que somos como un árbol bien plantado.
Los que confían en el Señor florecen como árboles plantados junto al agua. En tiempos difíciles, si nuestra confianza está en el hombre o circunstancias, serás débil espiritualmente, así que no tendrás fuerzas a las cual recurrir.
Sin embargo, quienes confían en el Señor tendrán abundante fortaleza, no solo para nuestras necesidades, sino para las de los demás. ¿Está satisfecha con tu vida espiritual, siendo como ese árbol bien regado? Si es así, tendrás fuerzas para los tiempos de crisis y algo más para dar a otros mientras tu lleva fruto para el Señor.

Dios te bendiga

Gaby Ortega

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